Por Eduardo Joel Espiza Sosa*
En la búsqueda incesante de talento, el sector de la seguridad corporativa a menudo cae en un paradigma obsoleto: priorizar la juventud y los títulos recientes sobre la experiencia probada. Al hacerlo, se cierra la puerta a una de las fuentes de conocimiento más ricas y valiosas: el profesional con décadas de trayectoria. Este no es solo un dilema ético, sino un error estratégico que compromete la resiliencia y la eficacia de una organización.
¿Qué se pierde cuando la edad se convierte en un filtro? Se ignora la sabiduría acumulada en innumerables análisis de riesgos, la calma desarrollada tras gestionar múltiples crisis, y la capacidad de ver patrones donde otros solo ven incidentes aislados. La experiencia es el único maestro capaz de enseñar a anticipar amenazas, no solo a reaccionar ante ellas. Un profesional maduro ofrece una combinación de conocimiento formal, adquirido en su etapa académica, y una inteligencia práctica forjada en el terreno.
Este valioso perfil aporta pilares fundamentales que son cruciales para una operación de seguridad sólida:
-Liderazgo y Mentoría: La experiencia no solo permite solucionar problemas complejos, sino también transferir ese conocimiento a las nuevas generaciones. Un líder senior es un mentor natural que eleva la capacidad de todo el equipo.
-Gestión de la Estabilidad: El saber hacer de un profesional con años de servicio promueve la estabilidad. Su juicio en situaciones de presión reduce la toma de decisiones impulsivas, minimizando el riesgo reputacional y operativo.
-Conocimiento Institucional: Poseen una comprensión profunda de la historia de la organización, sus vulnerabilidades históricas y la evolución de sus riesgos. Este conocimiento es un activo intangible que no se puede reemplazar con un curso o una certificación.
Ignorar a este segmento de la fuerza laboral no solo es un acto de discriminación, sino una autolimitación estratégica. Las organizaciones que basan sus decisiones de contratación únicamente en la edad o en la novedad de un título se privan de la oportunidad de integrar la experiencia, la estabilidad y la sabiduría necesarias para navegar en un entorno de amenazas cada vez más sofisticado.
Para construir una seguridad verdaderamente integral y proactiva, la industria debe romper con este paradigma y revalorar el activo más valioso de todos: la experiencia de vida y profesional.
¿Estamos construyendo un futuro de seguridad basado en la innovación fugaz, o en la sabiduría acumulada que nos protege de errores del pasado?
#ASIS #PMI #ISO #CPP #PMP #Ingeniero #Industrial
Nota: me inspiré en el artículo de Janet Attard de dónde tomé la imagen https://www.janetattard.com/hiring-older-workers/.

*Eduardo Joel Espinoza Sosa es originario de San Andrés Tuxtla, donde cursó sus estudios básicos hasta ingresar a la academia militar, donde hizo destacada carrera.
Actualmente es un profesional en Seguridad Corporativa y Gestión de Riesgos con más de 25 años de experiencia en entornos militares y corporativos. Posee sólidas habilidades de liderazgo, demostradas al haber tenido bajo su mando a equipos de hasta 100 personas y gestionar sistemas de seguridad integrales. Sus certificaciones CPP® y PMP®, junto con su formación en ingeniería, administración y auditoría en Sistema de Gestión Integrado (SGI), lo convierten en un activo estratégico para organizaciones que buscan minimizar riesgos y optimizar sus [email protected]


