La Editorial de Informantes en Red: De generosos y miserables. Carroña politiquera en medio de la catástrofe

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Editorial

Con el agua hasta el cuello, Morena ve derrumbarse la mentira construida y repetida sistemáticamente hasta que se la creyeron. No son mejores que los que criticaron, ni fueron ni serán la esperanza de México.

Una catástrofe natural los expuso, tal como en 1985 un temblor derribó al gobierno de Miguel de la Madrid y expuso que no se contaba con planes de contingencia, ahora la corriente se llevó las palabras y a politiquería barata, y sacó a flote que los Fideicomisos y entre ellos el Fondo Nacional para Desastres Naturales, no eran cajas chicas ni caprichos, eran indispensables en un país que expuesto a terremotos y a inundaciones, no puede confiarse a la suerte.

Miserables son los que llaman “miserables” a quienes reclaman y evidencian al gobierno justificadamente ante la inoperancia, la falta de planeación, la inexperiencia, la falta de previsión bajo pretexto de que un desastre natural no se puede prevenir, muy a pesar de que un atlas de riesgo de 2023 ya adelantaba el peligro de inundaciones en las zonas hoy anegadas. Mienten cuando dicen que no se podían prevenir los eventos lamentables de Poza rica, Álamo, Pueblo Viejo y otros tantos municipios de la zona norte de Veracruz, cuando la alerta de lluvias ya la había emitido tempranamente el Centro de Previsión del Golfo de México.

El reclamo no devuelve vidas, no resuelve nada, no abastece a quienes perdieron todo y ni siquiera cuentan con alimento y agua potable porque todo se lo llevó la crecida del río. El reclamo solo es catarsis, es un manotazo en la mesa, es un ya basta que no se calla con un dedo en la boca, es un grito de inconformidad que no es “ligero” como las declaraciones de gobernantes que desconocen realmente lo que necesitan las veracruzanos.

Miserable quien se atreva a cuestionar al pueblo para defender al político, al gobernante. Miserable el que presuma fotos en la zona empujando lodo a las alcantarillas (y si, tapándolas), dizque ayudando cuando solo por figurar terminan solo empeorando el azolve de drenajes. Miserable el que presuma que ya fue a ayudar y que ahora “aunque sea pollo” van a comer porque “se lo merecen” por su arduo trabajo, mientras hay gente damnificada que ni pollo ni tortillas ni un vaso de agua tiene. Miserables los de la clase política que van a la “selfie”, que recorren cómodamente en vehículos de lujo las zonas de desastres. Miserable nuevamente quien destaque que lo bueno es que la “Presidenta” por lo menos si fue a la zona y no como su antecesor, porque es lo mínimo que podía hacer, no fue un favor, es un deber moral y aun así le queda debiendo a su pueblo.

Miserables los que cuestionan la legítima protesta y dice que los que increparon a la científica y a la ingeniero, fueron “enviados a reventar la visita de la Presidenta y la Gobernadora”. Miserables las autoridades académicas que no suspendieron clases por criterio y expusieron a decenas de estudiantes foráneos hoy desaparecidos. Miserables los eufemistas que corrigen la nota y aseguran que “no son desaparecidos”, que son personas “no localizadas”.

Miserable quien por unos pesos defienda a los que teniendo todo para evitar una catástrofe, hoy no aguantan el justificado reclamo y se victimizan en vez de solucionar. No, no son mejores, porque incluso los que nos dijeron que eran peores, resolvieron mejor en estas circunstancias.

Miserables los que hoy impiden la ayuda que el pueblo veracruzano, mejor organizado que el gobierno federal, el estatal y el mismo ejército, ha podido recolectar y llevar a la zona en menos tiempo. Miserables los que politizan la entrega de apoyos, que no aportan pero no dejan llevar ayuda. Ciegos los que no se dan cuenta que la gente prefiere llevar sus apoyos porque no confían en que se hagan las entregas o peor, los que sospechan que se empaquetarán en cajas y con membretes del gobierno para inflar las cifras de gastos por apoyos entregados cuando no les costó a los gobernantes, cuando la mayor parte de la ayuda humanitaria viene de la sociedad civil organizada porque según la versión de los mismos damnificados nada ha dado el gobierno.

Bienaventurados los que demuestran que el valor de una nación y lo que hace patria, es nuestra generosidad y lo que damos como hermanos cuando uno de nosotros cae. El pueblo de México es el que sostiene al país, no sus gobernantes con sus politiquerías, porque esos que tanto ansiaron el poder, solo llegaron para demostrar cuan miserables podían ser.

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