- Manuel Huerta ¿Defensor de la transformación o escudero de Yunes?
En el reciente Consejo Nacional de Morena, lo que debía ser un espacio para fortalecer los principios del movimiento, se convirtió en una escena que revela contradicciones profundas al interior del partido. Manuel Huerta, senador por Veracruz y autoproclamado obradorista de cepa, llegó tarde y discretamente se ubicó en los asientos del fondo. Pero su discreción duró poco.
Mientras se debatía la propuesta de crear una comisión para frenar la entrada de personajes “indeseables” a Morena —en clara referencia a figuras recicladas del viejo régimen—, un grupo de militantes lanzó un grito que cimbró el ambiente: “¡Fuera Yunes!”. La reacción fue inmediata. No del presidium, no de los moderadores, sino del propio Manuel Huerta, quien sin titubeos giró con una mirada fulminante hacia los inconformes y les lanzó un sonoro “shhh” para acallarlos.
Ese gesto, más que un llamado al orden, fue interpretado por muchos como un intento por proteger la posible llegada del panista Miguel Ángel Yunes —exgobernador de Veracruz y emblema del conservadurismo en el estado— al proyecto de la Cuarta Transformación. La escena se volvió aún más reveladora cuando, desde el estrado, la gobernadora Rocío Nahle no ocultó una sonrisa cómplice, pero no hacia Huerta, sino hacia quienes protestaban.
¿Qué defiende hoy Manuel Huerta? ¿Los ideales fundacionales de Morena o la inclusión de cuadros que en el pasado combatió? ¿Dónde queda el discurso de no mentir, no robar y no traicionar cuando se reprime la voz de la militancia que exige coherencia?
El silencio que pidió Huerta pesa más que un discurso. Es un silencio que muchos interpretan como una claudicación frente a intereses ajenos al movimiento. Un silencio que, lejos de calmar las aguas, enciende las alertas de quienes todavía creen que Morena no debe ser refugio de oportunistas.


