Por Eduardo Joel Espinoza Sosa*
En el ámbito de la seguridad corporativa, la amenaza más sutil no siempre es una brecha digital o un fallo físico, sino una que se disfraza con el lenguaje de la autoridad. Me refiero a la figura del «experto» sin bases: una persona que, sin experiencia ni preparación real y formal, ha absorbido el léxico de los profesionales para proyectar una competencia que no posee. Esta elocuencia sin sustancia representa un riesgo significativo y una vulnerabilidad crítica para cualquier organización.
La elocuencia sin fundamento se manifiesta en la adopción de anglicismos y en un discurso que simula conocimiento profundo. Estos individuos, convencidos de su propia superioridad, creen tener la razón en todo momento y sienten que sus ideas son los cimientos de la especialidad. Esta postura no solo es una amenaza para la toma de decisiones, sino que también socava la cultura organizacional. Su necesidad de mantenerse en el mando y su aversión a ser cuestionados crean un ambiente de trabajo improductivo, donde la colaboración y el crecimiento profesional se estancan.
El peligro real radica en que un léxico avanzado puede enmascarar una ausencia total de criterio. Sus recomendaciones, basadas en la imitación y no en el análisis, pueden llevar a proyectos fallidos, a la implementación de controles ineficaces y, en última instancia, a una grave exposición de los activos de la empresa. La gestión de riesgos se convierte en una farsa, porque las decisiones se basan en una retórica persuasiva en lugar de una base de conocimiento sólida y probada.
Para los líderes de la seguridad, la tarea de identificar a estos individuos es fundamental. La clave es ir más allá del discurso:
-Evalúa la competencia real: No te fíes solo de lo que se dice. Implementa pruebas de conocimiento técnico y pide ejemplos concretos de proyectos gestionados.
-Busca la humildad: La verdadera experiencia se acompaña de la humildad de reconocer lo que no se sabe. Sospecha de aquellos que creen tener todas las respuestas.
-Audita los resultados: En lugar de solo escuchar lo que se ha hecho, audita los resultados y el proceso de cómo se lograron.
Una empresa que contrata por la apariencia, en lugar de por la sustancia, está construyendo su defensa sobre un terreno inestable.
¿Estamos auditando las capacidades de nuestros equipos o simplemente aceptando una narrativa convincente como evidencia de competencia?

*Eduardo Joel Espinoza Sosa es originario de San Andrés Tuxtla, donde cursó sus estudios básicos hasta ingresar a la academia militar, donde hizo destacada carrera.
Actualmente es un profesional en Seguridad Corporativa y Gestión de Riesgos con más de 25 años de experiencia en entornos militares y corporativos. Posee sólidas habilidades de liderazgo, demostradas al haber tenido bajo su mando a equipos de hasta 100 personas y gestionar sistemas de seguridad integrales. Sus certificaciones CPP® y PMP®, junto con su formación en ingeniería, administración y auditoría en Sistema de Gestión Integrado (SGI), lo convierten en un activo estratégico para organizaciones que buscan minimizar riesgos y optimizar sus [email protected]