REFRANISMOS: Cuando el Éxito Justifica el Riesgo

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Por Eduardo Joel Espinoza Sosa *
Observamos con asombro la parábola del bote que se hunde, un espejo fiel de la complacencia corporativa. Se nos enseña, a menudo de forma sobrentendida, que un riesgo antiguo es un riesgo domesticado. Esta es una proposición peligrosa que debemos desmantelar desde la trinchera de la seguridad patrimonial.
Un agujero en el piso del casco que lleva años filtrando, no es una anécdota operativa, es una vulnerabilidad sistémica cuyo tiempo de materialización se agota. La respuesta habitual de la altas gerencias dormidas sobre éxitos pasados es «siempre ha estado así», y esta es la justificación más falsa y corrosiva para la cultura de protección de activos. El riesgo no se anula por la suerte, sino que se acumula.
La verdadera labor del profesional de la seguridad, quien ostenta la visión de un auditor y la disciplina de un estratega de proyectos, es romper el ciclo de la inercia (costumbre). No basta con señalar la filtración, es imperativo proyectar la consecuencia futura y cuantificar el potencial desastre. Si el agua es la pérdida, la directriz de gestión es la bomba que la extrae, anclada en la convicción de que la mejora continua no es una opción, sino un imperativo para sobrevivir.
Pensemos en el eslabón más débil de una cadena de suministro robusta. Una certificación de seguridad de hace cinco años, no actualizada a los nuevos flujos de mercancía, es ese agujero: permite que la carga fluya con rapidez, sí, pero la exposición al robo o la contaminación se incrementa diariamente. El éxito en el volumen de ventas no justifica el defecto en el proceso.
El gran desafío no es identificar la amenaza, sino gestionar la resistencia al cambio de quienes se sienten cómodos con el peligro habitual.
Si el propósito de nuestra labor es la salvaguarda del valor, el aprendiz continuo no debe distraerse en la filtración del agujero, sino ocuparse en contestar: ¿qué costo tiene, para la organización, el simple acto de negarse a taparlo?
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*Eduardo Joel Espinoza Sosa es originario de San Andrés Tuxtla, donde cursó sus estudios básicos hasta ingresar a la academia militar, donde hizo destacada carrera.

Actualmente es un profesional en Seguridad Corporativa y Gestión de Riesgos con más de 25 años de experiencia en entornos militares y corporativos. Posee sólidas habilidades de liderazgo, demostradas al haber tenido bajo su mando a equipos de hasta 100 personas y gestionar sistemas de seguridad integrales. Sus certificaciones CPP® y PMP®, junto con su formación en ingeniería, administración y auditoría en Sistema de Gestión Integrado (SGI), lo convierten en un activo estratégico para organizaciones que buscan minimizar riesgos y optimizar sus [email protected]

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