Por Eduardo Joel Espinoza Sosa *
La excelencia se obtiene cultivando la disciplina y el enfoque en objetivos claros.
En el contexto actual, donde los riesgos se multiplican, el conocimiento derivado de la experiencia y las certificaciones avanzadas resultan incompletas sin una guía estratégica que los articule.
El liderazgo abierto es implementado y dirigido, por lo general, por un mentor. Esta figura lidera un enfoque de gestión centrado en promover la confianza, la transparencia y la autonomía dentro de la organización. Un mentor no es solo un consejero; es un arquitecto de la trayectoria profesional.
«El que no oye consejos no llega a viejo.» Esta sabiduría ancestral resuena con una lógica indiscutible:
1. Identifica Brechas y Planifica el Futuro: El mentor, con su perspectiva amplia, señala las lagunas en habilidades y conocimientos que la industria actual exige. Ayuda a trazar un plan de desarrollo que alinee su disfrute laboral con su potencial.
2. Fortalece la Confianza: El apoyo y el aliento empoderan para asumir nuevos retos, transformando la incertidumbre en acción decidida.
3. Gestión de Desvíos: Brinda la brújula para sortear desafíos, gestionar crisis y aprovechar las oportunidades inesperadas en su carrera. «Más vale buen consejo que fortuna», pues el conocimiento aplicado es el activo más valioso.
Verbigracia, imagine a un Gerente de Seguridad Patrimonial que lucha con la implementación de un nuevo Sistema de Gestión. Su mentor, con experiencia, no le da las respuestas, sino que le ayuda a reflexionar, analizar los elementos de juicio y sobre su estilo de liderazgo. Le muestra cómo la inclusión de los equipos operativos en el diseño de los controles aumenta el sentido de pertenencia y adaptabilidad, características del liderazgo abierto. La solución no fue técnica, fue humana y estratégica.
El mentor fomenta el crecimiento personal y profesional, contribuyendo a que el aprendiz se sienta valorado y, por ende, sea un profesional de mayor retención y felicidad en su trabajo.
«Aunque seas muy sabio y viejo, no desdeñes el consejo.» Si el saber está en los años y la experiencia, la humildad de buscar esa guía es la máxima expresión de la inteligencia estratégica.
El aprendiz continuo se pregunta ¿podemos permitirnos seguir gestionando el riesgo sin la certeza que ofrece el conocimiento estratégico compartido?

*Eduardo Joel Espinoza Sosa es originario de San Andrés Tuxtla, donde cursó sus estudios básicos hasta ingresar a la academia militar, donde hizo destacada carrera.
Actualmente es un profesional en Seguridad Corporativa y Gestión de Riesgos con más de 25 años de experiencia en entornos militares y corporativos. Posee sólidas habilidades de liderazgo, demostradas al haber tenido bajo su mando a equipos de hasta 100 personas y gestionar sistemas de seguridad integrales. Sus certificaciones CPP® y PMP®, junto con su formación en ingeniería, administración y auditoría en Sistema de Gestión Integrado (SGI), lo convierten en un activo estratégico para organizaciones que buscan minimizar riesgos y optimizar sus [email protected]