Sheinbaum necesita legitimidad

A muchos nos hubiera gustado que Xóchitl Gálvez ganara las Elecciones Presidenciales, pues representaba un proyecto dispuesto a corregir el daño que ha causado la gestión de López. La mayoría de los votantes pensaron diferente y por eso ganó Claudia Sheinbaum (CS). No obstante, su gobierno no pinta nada sencillo. Tiene enfrente innumerables retos, para iniciar, ganar legitimidad.

Parece una paradoja que, a pesar de haber ganado por un amplio margen, su triunfo será cuestionado por sectores que no la consideran digna del lugar que obtuvo y que, de no atenderse, podría dificultar su gestión y la percepción de ocupar injustamente el cargo le acompañara por el resto de sus días.

Por ejemplo, Salinas de Gortari que, a pesar de haber superado a Cuauhtémoc Cárdenas por 20 puntos porcentuales, entro a su gestión con una sospecha de estafa por la famosa “caída del sistema”. Otro caso fue el de Felipe Calderón, quien gano las más reñidas elecciones por menos de un punto porcentual, Obrador y sus seguidores nunca aceptaron los resultados denunciando fraude electoral.

En ambos casos se ejecutaron actos de poder inmediatos para justificar y reafirmar su mandato, pretendiendo ganar legitimación. Salinas arrestó en un espectacular operativo al poderoso líder sindical Joaquín Hernández Galicia alias “La Quina”, por posesión de armas. Calderón, por su parte, a los pocos días de su gobierno, el 11 de diciembre de 2006, utilizó al Ejército Mexicano para combatir al narco en Michoacán, iniciando a lo que se conoce como “la guerra contra el narcotráfico”. Ambos expresidentes escogieron la vía de la fuerza para ganar legitimidad. Sus acciones, a corto plazo, lograron el respeto de muchos actores sociales, pero con el paso del tiempo, sus decisiones se convirtieron en pesadas lozas que cargaran en su historia personal.

En su caso, CS requiere ganar legitimidad por varias razones:

ELECCIÓN DE ESTADO. Enfrenta desde ya un juicio histórico en el que su elección se califica como una elección de Estado, donde el Presidente en funciones y el Gobierno usaron indebidamente recursos políticos, jurídicos y económicos para influir en el voto y en los resultados.

JORNADA ELECTORAL SUCIA. Existe la percepción en muchos ciudadanos de que las elecciones fueron sucias. Son cientos los videos en redes donde se muestran actas clonadas con resultados alterados, paquetes de boletas a favor de la oposición que no llegaron a centros de cómputo, discrepancias entre resultados de casilla e información del PREP, robo y quema de urnas, casillas donde se impedía la votación con supuestas amenazas de bomba o lugares donde se detuvo la votación por horas y 1700 casillas zapato.

AGANDALLE DE MORENA. En complicidad con órganos electorales, intenta saltarse normas legales para construir mayorías absolutas. A nivel Nacional se pretende construir una falsa mayoría asignando más diputados plurinominales a la alianza oficialista de los que le corresponde. Sumados Morena, PVEM y PT obtuvieron el 54.1 % de los votos y pretenden quedarse con el 73 % de las curules y obtener mayoría calificada u otros absurdos, por ejemplo, el PVEM pretende tener el mismo número de diputados con la mitad de los votos que obtuvo el PAN. A nivel estatal hay otros ejemplos. En la CDMX y Morelos están cambiando diputados que compitieron por Morena al PVEM o PT para abrir espacio a un reparto mayor de plurinominales y hacerse del control de esos congresos. Otro absurdo es impugnar con los mismos elementos que la oposición hace a nivel Nacional, la elección de Jalisco donde perdieron.

FALTA DE INSTITUCIONALIDAD EN MORENA. Se dice que después de esta elección México regresó al autoritarismo con partido único, parecido al PRI de los años 70. Sin embargo, no es así. CS tendrá problemas dentro del partido porque no tienen mecanismos institucionales para procesar sus diferencias. Mientras que el viejo PRI se conformaba de sectores fuertes como la CTM, CNC, CNOP con representantes de distintos grupos sociales y llegaban a acuerdos políticos, Morena solo tiene la autoridad de Obrador como elemento aglutinador y disciplinario.

PRESENCIA DE AMLO. López seguirá influyendo en la política con mucho poder. Tiene pleno control de legisladores federales y locales, del Partido y de sus dirigentes, así como de los gobernadores y lo tendrá sobre la mayoría de los Secretarios de Estado. La percepción será que el país tiene una Presidenta de mentiritas. Esta es la principal razón por la que CS necesita ganar rápidamente legitimidad en su gobierno.

CS deberá tener en cuenta que los golpes autoritarios para ganar legitimidad, como los de Salinas y Calderón, tienen un efecto positivo a corto plazo, pero a la larga desprestigian más. Deberá ser creativa y entender que ganar reconocimiento y respeto está más por el lado de deslindarse de López y su familia. Entender que como Jefa de Estado puede usar expedientes contra la familia y permitir que avancen investigaciones abiertas en USA por vínculos con el crimen organizado contra el propio López y otros prominentes morenistas como Mario Delgado y varios gobernadores. Claro, siempre y cuando ella esté libre de culpa y esto no la salpique. De otra forma, sus márgenes de acción serán nulos en un contexto de rápido deterioro económico e institucional.

Presidente de la Academia Mexicana de Educación

Benjamín González Roaro

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