Graue

En unos días, la Junta de Gobierno de la UNAM tomará la decisión de quién será el rector o rectora que conducirá el destino de nuestra Universidad en los siguientes años, confiamos en que la decisión será la correcta para la Institución. Existen 10 candidatos, 3 mujeres y 7 hombres, quienes son objeto de las deliberaciones de la Junta de Gobierno y que en fecha próxima se llevará la votación donde alguno de los y las postulantes deberá ser designado como rector.

Los nombres de los 10 aspirantes que buscan ocupar el cargo de Enrique Graue, son los siguientes:

Dra. Laura Susana Acosta Torres. Directora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad León.

Dr. Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro. Investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Dr. Luis Agustín Álvarez Icaza Longoria. Secretario Administrativo.

Dr. Raúl Juan Contreras Bustamante. Director de la Facultad de Derecho.

Dra. Patricia Dolores Dávila Aranda. Secretaria de Desarrollo Institucional.

Dr. German Fajardo Dolci. Director de la Facultad de Medicina.

Dr. William Henry Lee Alardin. Coordinador de la Investigación Científica.

Dr. Leonardo Lomelí Venegas. Secretario General de la UNAM.

Dr. Imanol Ordorika Sacristán. Director General de Evaluación Institucional.

Dra. Guadalupe Valencia García. Docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Sin duda, en esta decena existen perfiles con la capacidad y experiencia para ocupar la Rectoría de la Máxima Casa de Estudios. Sin embargo, antes es justo reconocer el papel de Enrique Graue, Rector saliente.

Graue realizó sus estudios profesionales en la Facultad de Medicina de la UNAM graduándose como Médico Cirujano y Especialista en Oftalmología. Fuera de la Universidad, se distinguió como oftalmólogo dedicado y comprometido con la gente, y como académico es reconocido por prestigiadas instituciones en México y el extranjero. También ha sido Maestro y Director de la Facultad de Medicina.

En 2015 inicio su primer periodo y en 2019 fue electo para otro, el cual culmina este mes. Durante este tiempo le ha tocado lidiar con una de las relaciones más complicadas entre la Universidad y el Gobierno. Al mismo tiempo tuvo que conducir a la Institución en los años de pandemia por COVID.

Dentro de las dificultades que tuvo con el gobierno destacan:

  • Apretones presupuestales. Apenas iniciado el gobierno de AMLO, en diciembre de 2018 la UNAM declaraba: “la sorpresiva e inusitada propuesta de reducir el presupuesto de la UNAM en más de seis por ciento no corresponde a la trascendente e importante labor de la institución de enseñanza superior más grande de América Latina”. Durante todo el sexenio, la Universidad se ha visto limitada presupuestalmente, por ejemplo, este año la SEP no entregó 200 millones de pesos para becas de manutención que se había comprometido a entregar para 110 000 alumnos.
  • Descalificaciones a la Educación Superior y a la UNAM. Los ataques de López a las instituciones de educación superior, a sus maestros y egresados ha sido virulenta todo el sexenio. En más de una ocasión, se le ha ofendido a la Universidad, por ejemplo, “la UNAM se volvió individualista, defensora de los proyectos neoliberales, perdió su esencia de formación de cuadros de profesionales” o “Es lamentable que la UNAM se haya derechizado como sucedió en los últimos tiempos”.
  • Falsificación de Tesis por la Ministra de la 4T. Una investigación periodística descubrió que la poderosa Ministra Yasmín Esquivel habría plagiado la tesis que presentó en 1987 para obtener la licenciatura en Derecho. Ella era la carta fuerte de Obrador para encabezar la SCJN. La UNAM actúo con mucha pulcritud en un entorno hostil para llevar las investigaciones pertinentes. El proceso ha demorado por las argucias judiciales de la protegida del Presidente.
  • Grillas de actores universitarios ligados a Morena. No es un secreto los vínculos de Morena con el Grupo de Sao Paulo, donde organizaciones de izquierda populista toman definiciones continentales. Dentro de sus estrategias está la penetración ideológica en las universidades para obtener militancia. La UNAM no ha estado ajena a estas intenciones y en diversos momentos se ha tratado de alterar su vida académica agitando a la comunidad universitaria.

Ante la complicada relación que tuvo que sortear Graue con el Gobierno, el valor de su gestión crece y crece mucho. El propio Rector, en su despedida del Consejo Universitario, resumió su visión de las múltiples descalificaciones gubernamentales: “son resultado de la incomprensión de nuestra pluralidad y de nuestro compromiso con la verdad y el conocimiento”.

No sólo tiene valor el hecho de que la Universidad se mantuvo en calma, trabajando, sino todos los logros académicos que consiguió en su gestión: posicionó a la UNAM como una de las 100 mejores del mundo; aumento la matrícula de estudiantes a 34 000 sin mayor subsidio; creo 6 escuelas, 18 licenciaturas, 1 maestría, 2 programas de doctorado y 23 especialidades nuevas; combatió la violencia de género; y mantuvo a la UNAM como el mejor vehículo de movilidad social.

Se va un gran Rector que prefirió el trabajo institucional y responsable, que los reflectores y fama personal. Deja tras de sí un legado perdurable que muchos universitarios le reconocemos y agradecemos.

Presidente de la Academia Mexicana de Educación

Benjamin González Roaro

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