Lily y Xóchitl, la mejor fórmula opositora

Después de las elecciones del próximo domingo en Coahuila y el Edo Méx, seguro vendrán muchos litigios postelectorales y se desatarán batallas internas para repartir culpas en caso de resultados desfavorables o adjudicarse méritos por los triunfos. La oposición no puede distraerse en ese proceso, debe definir de inmediato el mecanismo de elección de sus candidatos a la Presidencia de la República y a la Jefatura de Gobierno de la CDMX.

La alianza opositora ha perdido tiempo, pues sus líderes han antepuesto sus intereses personales a los de la sociedad. A estas alturas, en las últimas cuatro elecciones presidenciales, los candidatos que ganaron estaban definidos por sus partidos. Fox se valió de su carisma; Calderón de su audacia; Peña del dinero y la televisión; y AMLO de su colmillo y maña. Hoy, no vemos personajes que estén ni tantito cerca de ellos, aunque es injusto medirlos con la misma vara, ya que las condiciones han cambiado diametralmente. De 2000 a 2018, el país gozó de una primavera democrática, en cambio, hoy vivimos tiempos nebulosos donde se ataca desde el gobierno a las instituciones electorales y de justicia para que no puedan cumplir con sus funciones. Cualquier ciudadano o político que se atreva a señalar inconsistencias del Gobierno, es sometido a un linchamiento social con acusaciones generalmente falsas.

Aunque no nos guste, hay que aceptar que desde el 2000, quienes han llegado a la Presidencia, han sido buenos candidatos, independientemente de su papel como presidentes. Se puede ser buen candidato, aunque mal Presidente, pero no se puede ser Presidente si se es mal candidato. En este triste pragmatismo que nos impone la realidad, se destacan aquellos precandidatos que pudiendo ser muy buenos presidentes por su experiencia y capacidad, no tienen las cualidades necesarias para brillar como candidatos que arrastren multitudes, por ejemplo, José Ángel Gurría, Enrique de la Madrid, Mauricio Vila, Mauricio Kuri, Santiago Creel y Beatriz Paredes.

En la constelación opositora, hay dos mujeres que tienen las características necesarias para desatar el entusiasmo, la esperanza y la participación. Me refiero a Lilly Téllez y Xóchitl Gálvez, quienes han demostrado tener valor, inteligencia y capacidad para estructurar mensajes claros y contundentes. Como candidatas a la Presidencia y a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, respectivamente, serían la dinamita capaz de hacer volar la estrategia del Presidente y de Morena.

Repitiendo lo dicho en otras ocasiones, lo que puede hacerle más daño político al Presidente es una mujer. Tanto Lilly como Xóchitl, lo han criticado por sus fallidos proyectos, recibiendo a cambio ataques y descalificaciones. Ellas no se han amedrentado y lo han confrontado con valor, Xóchitl lo reto a debate y AMLO reculó; Lilly ha ofrecido integrar un expediente y llevarlo a juicio. Sin embargo, estas dos mujeres opositoras que garantizarían el mejor resultado, tienen su principal obstáculo en el PAN.

El PAN no aprendió de la lección de 2018, cuando por disputas internas entre Anaya y Zavala fracturaron el partido, contribuyendo en gran parte a su derrota. Ahora vemos como Xóchitl es víctima de los intereses de un pequeño grupo de panistas que se han apropiado de la Ciudad con el control de los delegados del partido. No quieren soltar sus privilegios y hacen lo necesario para imponer a uno de los suyos, aunque no gane, pero que les permita seguir obteniendo las canonjías de ser la mayor oposición de la capital.

El caso de Téllez es más complejo, ya que su pertenencia al PAN es reciente, para muchos no tiene compromiso con el partido. Además, quien quiere la candidatura (otra vez) es Santiago Creel, quien tiene mucha influencia en varios comités estatales, legisladores y gobernadores, y parece estar dispuesto a llevar al límite la unidad del partido, con el propósito de obtener la candidatura presidencial. Si el partido cae en este chantaje, no tendrá posibilidades de ganar la Presidencia ni de tener una bancada significativa en el legislativo, pues el mal desempeño de Santiago arrastrará a todas las demás candidaturas para abajo. Nunca ha ganado una elección, muchos expresan que en una elección de dos quedaría en tercero.

Es tan mal candidato, que es el ideal para López, si se observa con cuidado, lo está inflando artificialmente, le ha dado diversas oportunidades para que Creel responda a “ataques” y se dé a conocer como un político capaz de enfrentar al Presidente. La realidad es que quiere que suba en las encuestas para que sea el candidato de la oposición y su corcholata tenga un día de campo en las próximas elecciones.

No obstante, Lilly deberá seguir esforzándose, no sólo criticando al Presidente, sino dando propuestas de Gobierno con alto contenido social. Es recomendable que se rodee de especialistas en diversas áreas que podrían ser futuros colaboradores. Ella ya se ubicó en la derecha y es de reconocerse porque tiene el valor de tomar posiciones sin esconderse. Sin embargo, debe tener como prioridad disminuir las desigualdades sociales y demostrar que un gobierno con esa ideología puede ser más eficaz a la hora de combatir la pobreza.

La oposición tiene la fórmula competitiva y ganadora con Lilly y Xóchitl. ¿Tendrá la inteligencia para aceptarlo y hacerlas sus candidatas?

Presidente de la Academia Mexicana de Educación

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